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Alimentos Funcionales
"Los Alimentos Funcionales son aquellos que sus beneficios son potencialmente mayores respecto a otros alimentos, promueven una salud optima, ayudan a reducir el riesgo de padecer enfermedades y algunos de ellos son La avena, semillas de chía, yogur, etc."
En primera
instancia del siglo XX, el enfoque dedicado por parte de los nutriólogos se
había centrado en aquellos nutrientes denominados esenciales abarcando así la
nutrición adecuada para la prevención de ciertas enfermedades, luego el interés
comenzó hacia los compuestos bioactivos de los alimentos y el papel de la
alimentación en la promoción de la salud, a lo que conocemos hoy en día como
nutrición optima.
El paso del
concepto de alimento funcional como tal nació de la búsqueda de una nutrición
tanto óptima como personalizada que se enfoque hacia la promoción integral de
la salud de la mano reduciendo el riesgo a ciertas enfermedades como diabetes
mellitus, dislipidemia mixta o enfermedades cardiovasculares.
Incluso la Dieta
Mediterránea proporciona muchos y variados alimentos funcionales como por
ejemplo frutas, verduras, legumbres, hortalizas, pescados frescos, lácteos
fermentados, aceite de oliva virgen y, en cantidades moderadas, frutos secos. La avena es un
alimento que seguro todos hemos probado o visto alguna vez, en su contenido
nutricional posee fibra soluble la cual disminuye el colesterol, entre otras de
sus grandes propiedades.
Se sabe que el origen de los alimentos funcionales era parte de una estrategia para mejorar la calidad de vida, especialmente de la población adulta mayor, y en relación al rubro del marketing, pasaron a formar parte de los muy sonados "alimentos fortificados con ingredientes capaces de provocar efectos beneficiosos para la salud". Sin embargo es muy importante aclarar que no deben ser confundidos con los alimentos enriquecidos, suplementados o fortificados, ya que en estos últimos la adición de nutrientes busca aumentar su valor nutritivo, pero no va más allá, en el sentido de pretender mejorar la salud de la población a la que se destina, excepto en las consecuencias que se derivan de una mejor adecuación de las necesidades nutritivas. A pesar de todo, la frontera entre ambos grupos de alimentos no siempre está bien definida, y así la adición de nutrientes como el calcio, zinc, o vitaminas antioxidantes puede aportar ambos valores: el nutricional no funcional y el funcional. Es claro que en la actualidad debido a los actuales estilos de vida, falta de tiempo y ganas de preparar la comida, un deficiente conocimiento en relación a la alimentación y nutrición, hacen que en muchas ocasiones el uso y consumo de estos alimentos de manera apropiada sea un tanto complicado ya que se suele utilizar con más frecuencia el consumo de comida chatarra la cual es elevada en grasas trans y saturadas, azucares simples y un elevado aporte calórico, que no aportan nada nutritivo al organismo ocasionando deficiencias y enfermedades. Los posibles riesgos de los alimentos funcionales existen, no sólo cuando se utilizan en cantidades superiores a las recomendadas, sino también cuando su consumo pudiera interferir en un tratamiento farmacológico, o cuando no se tienen en cuenta recomendaciones paralelas de consumo. Se trata, en definitiva, de un tema complejo, porque el buen o mal uso de estos productos depende en última instancia del consumidor.
Los probables riesgos de los alimentos funcionales
existen desde varios puntos de partida, no sólo cuando se utilizan en
cantidades superiores a las recomendadas, sino que también cuando se está bajo
tratamiento farmacológico su consumo pudiera interferir, o en el caso de no
tener en cuanta ciertas recomendaciones de su consumo. Es debido a todo esto que se trata de un tema
complejo ya que su consumo depende del consumidor, ya sea para un buen o mal
uso de estos productos, es posible que la percepción equivocada por parte del
mismo no considere el verdadero efecto del alimento funcional a lo que se puede
suponer un riesgo. Se considera que un consumidor con determinado problema de
salud puede dar por hecho haciendo caso al eslogan de mejorar su estado y dejar
su tratamiento de primera línea ya sea farmacológico o dietético, lo cual
podría agravar su salud.
En conclusión los alimentos funcionales son
realmente buenos si se sabe elegir y adecuar a nuestra dieta diaria, siempre y
cuando se considere el historial clínico de una persona, es decir si consume
algún medicamento o vive con alguna enfermedad presente, ya que el alimento por
si sólo no puede controlar o eliminar una enfermedad.
Referencias
1. Labeling and
nutrition. U.S. Food and Drug Administration.
http://www.fda.gov/food/ingredientspackaginglabeling/labelingnutrition/default.htm.
Accessed March 19, 2015.
Bernabeu-Mestre,
Esplugues J, Trescastro EM. Evolución histórica de las estrategias alimentarias
y sus condicionantes. Alicante: Nunut Nutrididáctica; 2015.
Trescastro-López Eva María, Bernabeu-Mestre
Josep. Alimentos funcionales: ¿necesidad o lujo?. Rev Esp Nutr Hum Diet
[Internet]. 2015 Mar [citado 2021 Ago 06] ; 19( 1
): 1-3. Disponible en:
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2174-51452015000100001&lng=es.
https://dx.doi.org/10.14306/renhyd.19.1.153.


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